Ferreries

Ferreries es, quizá, en la intimidad de sus calles, el eslabón perdido entre esa isla que vivía de la industria bisutera y del calzado, y esa otra Menorca de hoy volcada al turismo. Rodeado por jóvenes montes que asoman por encima de las coquetas casas del centro, el pueblo ha ido creciendo en el interior de un pequeño valle, con el ruido de las máquinas de coser de los artesanos del cuero tras las ventanas. Hoy ese trabajo se ha trasladado a las fábricas de prestigiosas firmas de calzado de diseño, que desde Ferreries exportan al resto del mundo. Parar a visitar sus tiendas, o a comprar tal vez un par de las tradicionales abarcas, puede ser un fantástico plan a la vuelta de una jornada de playa. Aunque el pueblo de Ferreries se encuentra en el interior, la costa de su término municipal es una de las más bellas de la isla. Así, podemos visitar la urbanización de Cala Galdana, edificada en la que para muchos fue, y sigue siendo, la playa más bonita de la isla. Su blanco acantilado, cayendo con toda su verticalidad sobre la arena, y, en el otro flanco, un pequeño torrente, puerto de pequeñas embarcaciones, hacen única esta cala.




 
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